Twitter: la red social del ciberacoso

Internet es un terreno poco explorado legalmente y el acoso por parte de anónimos es más común de lo que parece y suele quedar impune

Judit Gómez, Marc Lloveras y Mireia Redondo | 01.12.2017

Las redes sociales llevan años en auge y son una buena herramienta comunicativa para darse a conocer al mundo, pero también tienen su lado oscuro. Twitter es conocida como la red social que genera más polémica entre sus usuarios, es la que mejor encarna este lado oscuro. Son muchos los usuarios que, mayoritariamente desde el anonimato, usan esta red para verter odio y acosar a través de insultos y amenazas tanto a famosos como a gente que difiere de sus ideas. Con los años, Twitter se ha convertido en el caldo de cultivo de esta minoría que ha acabado haciendo sombra a los que la usan para informarse o compartir sus opiniones desde el respeto.

La polémica sobre Twitter apareció hace un año cuando la Audiencia Nacional condenó a un año de cárcel a la tuitera Cassandra por hacer chistes sobre la muerte de Luis Carrero Blanco, alegando que su actitud era irrespetuosa frente a las víctimas del terrorismo. Este hecho generó un intenso debate sobre los límites del humor, pero también sobre qué se considera un delito de odio, en concreto en las redes sociales.

Por otro lado, a raíz de la muerte de la modelo Bimba Bosé, su tío el cantante Miguel Bosé empezó a recibir insultos homófobos en Twitter que celebraban la muerte de su sobrina. La Fiscalía abrió una investigación para confirmar si se habían cometido delitos de odio en los tuits, sin embargo no hay novedades en el caso desde hace casi un año.

Los dos casos muestran maneras totalmente opuestas de actuar de la justicia española y es por eso que la sociedad cuestionó las acciones y consideró que las condenas en esta materia se imponían de manera arbitraria dependiendo de la víctima.

Actualmente el debate se ha vuelto a avivar con la detención de un tuitero que celebraba la muerte del recién fallecido José Manuel Maza, exfiscal general del Estado, y amenazaba al delegado del gobierno español, Enric Millo. La eficacia y la rapidez a la hora de juzgar el caso y detener al tuitero también ha levantado polémica debido a que se han producido casos de insultos y amenazas aún más graves, como es el caso de Ana Pastor, pero con los que se toman su tiempo y cuyas condenas rara vez acaban prosperando. Es lógico que la sociedad llegue a la conclusión de que la gravedad de los delitos de odio se determina según quienes las reciben.

Por otro lado, la web del Ministerio de Interior de España ha sido criticada en las redes por haber abierto un apartado para denunciar delitos de odio que se puedan producir exclusivamente por la situación en Catalunya. La asociación de profesionales del derecho, Drets, instó a denunciar también casos de catalanofobia y de agresiones policiales por el 1-O. Con este tweet trataban de evidenciar que el Ministerio de Interior había habilitado la plataforma pensando solo en aquellos que recibían odio por parte del sector independentista.

Otro caso de ciberacoso en Twitter de actualidad es el de Ana Pastor. La periodista de La Sexta ha publicado un tweet en la red social mostrando los mensajes de odio y amenazas de muerte que ha recibido por parte de algunos usuarios. En esas fotografías denuncia la situación y cómo, al ver que Pastor iba a tomar medidas, los individuos han eliminado los tweets.

Horas antes de este tweet, Pastor decidió denunciar su situación ante el Ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido. Fue como respuesta a un mensaje de Zoido en Twitter donde denunciaba las amenazas y los mensajes de odio. El mensaje hacía referencia al caso del tuitero detenido por alegrarse de la muerte de Maza y amenazar a Enric Millo, caso del que ya hemos hablado anteriormente. Ante la reacción de Zoido, la periodista le etiquetó en un tweet en que adjuntaba una de las numerosas amenazas de muerte recibidas, una amenaza actualmente borrada de la red social.

Respecto a las políticas de Twitter en lo referente al acoso remarcan que el comportamiento abusivo, incluido el acoso y las amenazas, o la incitación al odio entre otras, son comportamientos que no toleran. Por ello, las cuentas que incumplan estas normas podrían quedar temporalmente bloqueadas o suspenderse definitivamente. A pesar de existir estas normas de la comunidad, los comportamientos abusivos respaldados por el anonimato que te ofrecen las redes sociales siguen sucediendo cada día a nivel mundial.

Por este motivo, en la mayoría de los casos y como ha hecho Ana Pastor, la mejor vía contra el ciberacoso parece ser la denuncia a los cuerpos de seguridad del Estado. En el caso español, se presenta a la Sección de Redes de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional.

Aplicación de la ley

Las redes sociales, como se ha comentado, son un blanco fácil para insultar, odiar y difamar al estar detrás de una pantalla. Los delitos de odio están recogidos en el art. 510 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal. Existe una discusión doctrinal entre delitos de incitación al odio y libertad de expresión, ya que puede dar la sensación que la vara de medir no es la misma según quien. Hay procedimientos que salen adelante y otros no en función de quien sea la víctima, algo que no debería ocurrir. En esta situación es cuando entra en terreno el artículo 18 (derecho al honor, intimidad personal y familiar), el cual la persona afectada debe quejarse sobre la persona que está atentando contra su honor. No existe otra persona titular de este derecho que la persona misma, por lo tanto, en una red social, si atentan contra tu persona, el Ministerio Fiscal no podrá intervenir hasta que la persona denuncie el hecho.

Júlia C., estudiante de último grado de Derecho, ha explicado a Veneris que los delitos de odio se incluyen en el Código Penal en su última modificación (2015), por la necesidad actual de regular la problemática existente causada sobre todo con el uso de las RRSS como en este caso: Twitter, donde la gente desde perfiles falsos, bots o desde la propia cuenta desean la muerte a otra persona (sea pública o privada). La nueva regulación, contenida en el artículo 510 Código Penal, tipifica dos grandes grupos de conductas. De una parte y con una penalidad mayor, las acciones de incitación al odio o la violencia contra grupos o individuos por motivos racistas, que comprende el punto primero del precepto, y donde se inserta el derogado 607.2 Código Penal en su significación actual, hasta 2014 se contemplaba el odio como una situación agravante.

A causa de la deriva que está tomando el yihadismo en occidente, ya que su principal medio de captación son las redes sociales, y que además existen muchos discursos de odio en sus perfiles. Países como Reino Unido y Francia consideraron oportuno llevar a cabo medidas tales como el refuerzo de control de las RRSS para evitarlo. Se desconoce si existe un control igual que en estos países en España.  Además, no se castiga la apología al franquismo, como si lo hacen en Alemania con el nazismo.

Secuelas psicológicas

Para conocer los efectos emocionales que causa el acoso, Veneris ha hablado con Pilar Escotorin Soza, doctora en Psicología de la Comunicación y codirectora del Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada del Departamento de Psicología Evolutiva de la UAB.

¿Hasta qué punto puede afectar a una persona el acoso en las redes sociales?

Como en cualquier tema, es difícil generalizar. El acoso es un comportamiento antisocial que puede generar trastornos físicos, psicológicos y sociales; existe una enorme lista de efectos negativos posibles (ansiedad, trastornos de sueño, alimenticios, baja de la autoestima, etc.) pero esto no es automático, el efecto negativo depende de las características de la persona, de sus redes de apoyo, de la ‘salud’ que gocen los otros ambientes en los que la persona se desenvuelva, la calidad de las relaciones interpersonales (tener buenos amigos, tener una familia en quien confiar).

El daño puede ser mayor o menor, dependiendo de las redes de apoyo que la persona tenga. Sentir pertenencia a una comunidad sana, que es capaz de contener, orientar, defender y apoyar a la persona acosada es fundamental para revertir los posibles efectos negativos del acoso. 

¿De qué manera puede afectar el acoso recibido por parte de un conocido?

Depende de qué tipo de conocimiento hay con esa persona, nivel de relación, y del tipo de acoso. Puede ser que con una persona conocida haya menos defensas activadas, y quizás sea más complejo de gestionar desde un punto de vista emocional. Un conocido es una persona que ya accedió a nuestro círculo de amistades, y conoce dónde vivimos, qué lugares frecuentamos, nuestros gustos. Un acosador que es parte del círculo de amistades puede buscar generar una imagen intachable delante de los otros amigos o familiares, precisamente para acosar sin despertar sospechas. El acosado se siente más vulnerable, pues está siendo violentado dentro de su espacio íntimo.

¿Y cómo lo hace el acoso recibido por parte que de un anónimo?

Depende de qué edad tenga la persona acosada, qué tipo de acoso sea, depende de las redes de apoyo que se tengan para informarse y saber qué hacer, qué tipo de apoyo real existe y cuál es la ley vigente en el país donde ocurre el acoso. Un acoso anónimo se puede denunciar y manejar adecuadamente para que no afecte ni llegue a mayores, pero esto depende, insisto, de qué tipo de acoso sea y de las características de la persona acosada. Un acoso es siempre desagradable e inquietante, puede ser más o menos nocivo dependiendo de cómo se gestione.

¿Las motivaciones del acosador en ambos casos serían las mismas?

Imposible saberlo. El mundo de las motivaciones es una caja de pandora.

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